Innovación Social: Más allá del ego y las aspirinas

“La Innovación Social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales, que no están adecuadamente cubiertas por el mercado (o el sector público) o en producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad, capacitando a la ciudadanía y generando nuevas relaciones sociales y nuevos modelos de colaboración. Son, por tanto, al mismo tiempo innovadoras en sí mismas y útiles para capacitar a la sociedad a innovar…”.

Innovation Union (European Commission 2010/10/6)

Todo el mundo es potencialmente un innovador social. El innovador es un idealista y una persona que si bien necesita dinero para vivir, una de sus grandes necesidades es saber que se encuentra vivo cambiando el mundo. Tener dos cuentas de resultados, una social y otra económica que ayude con la sostenibilidad del proyecto y consiga el máximo número de impactos positivos en los retos es posibles. Sin ambición no hay cambio, sin cambio no hay futuro.

El innovador social crea valor/impacto en la sociedad a través de su creatividad, energía emprendedora y de sus valores que se reflejan en el fin y en la visión de su empresa/organización. Las ideas, actividades y valores del innovador social se relacionan con un impacto y cambio positivo en nuestro mundo, en la sociedad y en nuestra forma de vivir, trabajar, pensar, educar: tiene un enfoque social en su actividad diaria.

“Si quieres cambiar el mundo, primero explórate a ti mismo”, es decir, debemos conocer nuestros valores personales y encontrar nuestro propósito porque cuando te involucres en un proyecto u organización, las personas van a creer en ti y en el porqué formas parte de dicho proyecto, por lo que es fundamental que tus valores personales estén alineados con los valores de la organización de la que formes parte.

La innovación social ha dejado de ser una alternativa para convertirse en una prioridad en la agenda de fundaciones, organizaciones y compañías. La integración de la innovación, la tecnología, la detección y solución de problemáticas sociales han permitido mejorar la calidad de vida de cientos de personas alrededor del mundo, gracias al desarrollo de proyectos que son sostenibles en el tiempo, que no solo se preocupan por ‘apagar incendios’, sino que además tienen el potencial de transformar la cultura de una comunidad e incluso una ciudad completa en el futuro.

Las empresas que invierten recursos económicos en innovación social crean economías alternativas. En esencia puede ser como abrir nuevos mercados. Cuando nace una idea basada en un análisis y un entendimiento profundo de algún reto social, el proyecto adquiere otra dimensión, se integra a la cultura y sociedad de forma orgánica por un bien común.

Explorar el reto social te permite entenderlo y hacerlo entendible a los demás. Muchas veces tenemos toda la intención de ayudar a como de lugar, pero debemos actuar responsablemente y tener muy claro cuál es el problema que queremos solucionar ya que de lo contrario podremos causar más daño, y un claro ejemplo de esto son:

1. Las organizaciones “Aspirina”
Cuando pretendemos resolver un problema atacando solo sus síntomas.

2. Síndrome del salvador blanco
Ayudamos solo para alimentar nuestro Ego, olvidando el verdadero problema.

Los proyectos deben considerar su entorno y comprender que cada acción genera una repercusión positiva en otros. Si un proyecto no soluciona un problema está condenado a desaparecer. Por ejemplo si creamos un proyecto que siempre estuviera ahí y los habitantes de la calle pudieran ir siempre y obtener ropa gratis o comida, no sería socialmente responsable. Porque solo estás logrando que se vuelvan dependientes de ti.

Cuando una empresa logra identificar y comprender la tremenda oportunidad de negocio que significa solucionar problemáticas asociadas a un segmento históricamente desatendido, como lo son las comunidades más vulnerables, se le abre un mundo de nuevas ideas y posibilidades.

Estamos en un mercado cada vez más saturado, donde se inventan necesidades para satisfacerlas, pero ¿para qué estar pensando en el iPhone 8 si prácticamente un tercio del mundo no tiene dónde enchufarlo?

Para explorar el problema debemos considerar las barreras sociales, la identidad social, la estructura de poder y hasta la alimentación y salud. Debemos intentar que nuestra solución al problema resuelva la mayor cantidad de situaciones posibles para que tenga mucho más impacto y no solo ser una aspirina.

Las soluciones que propongamos deben ser:

  1. Asequibles: Que tengamos recursos disponibles.
  2. Accesibles: Que sea fácil para la gente introducirlo a sus vidas.
  3. Adaptables: Que pueda evolucionar

Un innovador social necesita amor por la gente, destinar tiempo para ayudar, recursos, conocer la realidad de la comunidad y respetar los valores de la misma.

Una empresa puede ser parte activa de un proyecto, no solo apadrinando sino también involucrándose en la realidad de otras comunidades y bajo este escenario puede desarrollar un modelo que podría llegar a ser replicable en otros lugares.

Una empresa socialmente responsable aumenta la imagen positiva que tienen sus consumidores y clientes sobre la compañía. Por encima de todo, los beneficios sociales dan una mayor satisfacción a los socios e inversionistas, pues al colaborar aseguran que están dejando un legado social y contribuyendo a mejorar las condiciones de vida del entorno.


Puedes leer la publicación original en el blog Comisuras Publicitarias aquí.

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