Workaholic yo?!?!?!?

A la mayoría de nosotros, nuestros padres o familiares nos inculcaron que nuestro deber en la vida era ser súper exitosos. Conforme fuimos creciendo, nos comenzamos a preguntar ¿qué es lo que necesitábamos para ser exitosos? Y nos dimos cuenta que debíamos trabajar “muy, pero muy duro”. Pero ¿cómo se puede saber en qué momento estas trabajando muy duro? y la respuesta: cuando estés sufriendo.

A continuación encontrarán las 6 falsas teorías que nos conducirán al éxito:

  1. Nunca dejes de hacer cosas
  2. No puedes tener éxito sin estrés
  3. Persevera a toda costa
  4. Enfócate en tu especialidad
  5. Juega con tus fortalezas
  6. Siempre sé el número uno

Estas teorías son muy populares en nuestras culturas y aparentemente tienen mucho sentido, pero en realidad son bastante defectuosas, ya que muchos estudios han comprobado que afectan nuestro potencial y felicidad por sus consecuencias negativas, ya que dañan nuestra habilidad para conectar productivamente con los demás, impiden la creatividad en el trabajo, disminuyen nuestra energía, evitan que demos nuestro mejor esfuerzo, y nos hacen menos resilientes al momento de afrontar los retos y fracasos.

Hay una constante cuando te enfocas en alcanzar tus logros y es que estamos dispuestos a pagar el precio a pesar de que tengamos que sacrificar nuestro bienestar.

Muchísimas investigaciones han demostrado que la felicidad no es el resultado del éxito, es mas bien su precursor. Nuestras emociones y nuestro estado mental tienen una enorme influencia en todo lo que hacemos. Pensemos en la gran diferencia que existe en nuestra forma de interactuar y en nuestra productividad cuando nos sentimos estresados, enojados y tristes frente a cuando nos sentimos felices, relajados y agradecidos.

¿Por qué ocurre esto? Vivimos creyendo la falsa teoría de que si quieres ser exitoso necesitas estar poniéndote metas continuamente y tan pronto alcanzas una meta debes estar trabajando ya en alcanzar la siguiente, mientras más rápido mejor. Tu mente siempre está pensando en cual será tu siguiente meta, en tu siguiente logro, en la siguiente persona con la que debes hablar para alcanzar tu objetivo. En este proceso vamos sacrificando el presente y renunciando a nuestra felicidad personal porque creemos que seremos recompensados. En consecuencia, nos volvemos adictos al trabajo.

Si constantemente te preguntas ¿qué estoy haciendo ahora para alcanzar mis metas? si la respuesta es NADA, seguramente te sentirás muy mal contigo mismo. Este sentimiento te obligará a estar haciendo algo constantemente para mejorarte a ti mismo. Si frecuentemente estas añadiendo tus logros en tu CV, o si no has terminado una tarea cuando ya estás pensando en la siguiente; si trabajas muy duro para limpiar tu lista de pendientes y de inmediato creas una lista nueva; o si estas lavando platos pero tu mente está planeando tu siguiente tarea… Houston, we have a problem.

Esta tendencia a enfocarte en cumplir todos tus pendientes no es categóricamente mala, de hecho suena genial ¿no? El problema llega cuando somos adultos y continuamente posponemos nuestra felicidad en favor de hacer más y más cosas para ser felices después… “o eso pensamos”. Este proceso de posponer puede durar por siempre convirtiéndonos en adictos al trabajo o workaholics, que afecta el éxito y la felicidad que estamos buscando.

Adicción al trabajo o workaholism: es la tendencia a trabajar compulsiva y excesivamente. El estudio de Michael Treadway reveló que la gente adicta al trabajo libera grandes cantidades de dopamina (neurotransmisores del placer) en diversas áreas del cerebro. La adicción al trabajo, a diferencia de otras adicciones como lo es el alcoholismo u otras sustancias, es recompensada a nivel cultural (con ascensos, bonos, reconocimiento, premios) y es considerado como algo bueno, sin ponernos a pensar que a la larga impactará nuestra salud y bienestar.

¿Crees que es mucho lo que hemos visto? Pues la cosa no se queda aquí, existe ya un siguiente nivel de los adictos al trabajo, y son los adictos al éxito o successaholics, porque se vuelven adictos a los logros, se obsesionan con el trabajo por la satisfacción que da el prestigio de los logros, no por la mera satisfacción misma de trabajar durante largas horas. Los successaholics son los que están trabajando desde sus móviles y respondiendo correos en lugar de ver crecer a sus hijos o disfrutar de la boda de su mejor amigo.

Cuando alcanzamos nuestras metas, después de largos periodos de estrés y ansiedad, no nos sentimos bien; más bien nos sentimos aliviados, pero ese no es el objetivo. Es muy triste ver a personas súper exitosas que tienen estrés crónico y que en el proceso de conseguir sus objetivos han sacrificado en el camino su mejor recurso: a ellos mismos.

Muchos estudios han revelado que ser un workaholic o successaholic puede afectarte en las siguientes áreas:

  1. Salud: está ligado a niveles bajos de salud física y emocional.
  2. Trabajo: está ligado a poca satisfacción e incremento en el estrés, porque si continuamente estás pensando en la siguiente cosa que debes lograr, solo una parte muy pequeña de tu atención está enfocada en el trabajo actual que estas realizando.
  3. Relaciones: si en el trabajo estas enfocado continuamente a tu siguiente logro, puede generar interacciones negativas con tus compañeros de trabajo, creando competitividad y rivalidad. En tu vida personal, reduce la satisfacción de tu vida familiar o de pareja, porque generalmente no estas presente para tus seres queridos, ya que te la pasas pensando en tu trabajo y en tus logros.

Si te sentiste identificado con lo aquí descrito pregúntate: ¿cuánta vida te está costando tu sueldo?


Puedes leer la publicación original en el blog Comisuras Publicitarias aquí.

 

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